Un family day para empresas es una jornada en la que la plantilla viene con pareja e hijos a un evento que paga la empresa, con actividades para todas las edades, comida y un rato libre para conocerse fuera del trabajo. Muchas empresas lo hacen en sábado por la mañana o en una tarde de viernes. Sale bien cuando se decide primero para qué se hace y a quién se invita, y solo después el sitio y las actividades.
Suele recaer en alguien de recursos humanos curtido en convenciones y cenas, y la diferencia está en los niños de tres años corriendo entre las mesas: con ellos cambian el ritmo, la comida y lo que hay que prever por si acaso. En Acuilae organizamos family days en Madrid y en el resto de España, y el orden de las decisiones pesa más que la lista de actividades.
El motivo más habitual es que las familias vean dónde trabaja la persona que llega tarde a cenar y conozcan a la gente con la que pasa el día. Hay otros: celebrar un aniversario, cerrar el curso antes del verano, estrenar oficinas o juntar a dos plantillas tras una fusión. Cada motivo cambia el evento, porque un aniversario pide un momento de discurso y foto de grupo, y una fiesta de fin de curso pide justo lo contrario.
Conviene escribir ese motivo en una línea y mandarlo después a quien vaya a organizar con vosotros. Con esa frase se decide, por ejemplo, si la actividad central es conjunta o si niños y adultos van por separado.
Lo que no suele funcionar es un family day pensado como excusa para hablar de resultados. Si la gente viene en sábado con sus hijos, el discurso dura cinco minutos y el resto del día es para ellos.
La lista de la plantilla no sirve para calcular. Hay quien viene con tres niños y quien viene solo, y hay abuelos que se apuntan. Pedid una confirmación con nombre, número de adultos y edad de cada niño; con eso se dimensionan las zonas, los monitores y la comida. Sin la lista de edades, todo lo demás se calcula a ciegas.
Contad con bajas de última hora, porque una fiebre la víspera deja a una familia entera en casa.
Muchas empresas lo colocan entre mayo y junio o en septiembre, cuando el tiempo acompaña y no hay vacaciones escolares. Evitad los puentes y los fines de semana con comuniones o fiestas de fin de curso, que vacían la lista. Unas cuatro horas con la comida en medio es lo que las familias suelen aguantar bien; a partir de la quinta, los pequeños están cansados y los padres, pendientes de irse.
El espacio tiene que permitir varias zonas a la vez: niños pequeños, mayores, actividad conjunta y un sitio con sombra o techo para comer. Sirve una finca, un polideportivo, un hotel con salón y terraza o las propias oficinas si tienen una planta diáfana y un exterior cerrado. Lo que no sirve es un único salón sin separación, porque el ruido de los pequeños se mezcla con la actividad de los mayores y nadie oye nada.
Las zonas se reparten por edades; luego cada una lleva sus monitores. Cómo se gradúa cada taller según la edad y cuánto rato aguanta cada grupo lo explicamos en la guía de actividades infantiles para empresas. Aquí basta con saber que hacen falta dos zonas infantiles distintas en cuanto hay niños de menos de seis años y de más de diez.

Los monitores los ponemos nosotros, especializados en público infantil, y la cuenta que hacemos es uno por cada cinco o seis niños pequeños y uno por cada doce o quince de los mayores. Los padres no entran en esa cuenta: ese día están para jugar con sus hijos, no para hacer de vigilantes.
La comida va aparte de nuestro trabajo, pero influye en el programa. Con niños funciona mejor un bufé o un cóctel largo que una comida sentada, y el formulario de confirmación tiene que preguntar por las alergias. Si va a haber fotógrafo o vídeo, el permiso de imagen se firma antes del evento, uno por familia; sin ese papel, las fotos de los niños no pueden ir a la intranet ni a redes.
Con un evento en exterior, la pregunta de qué pasa si llueve se responde al reservar, no la víspera: carpa, salón de reserva o fecha alternativa. Casi todas nuestras actividades se montan bajo techo sin cambiar el programa. Las excepciones son los drones, que necesitan una zona preparada para volar, y la gymkana por la ciudad, que si el día sale mal se sustituye por la actividad que hayamos acordado antes.
Es la parte que más piden las empresas cuando ya han hecho un family day con hinchables y quieren otra cosa. En el taller de robots, un adulto y uno o dos niños forman equipo y montan y programan el robot sin saber de robótica; dura 2 horas y admite hasta 300 personas. Con el team building Lego, cada mesa recibe un reto a la medida de la edad que haya en ella, y como llega hasta 500 personas es la actividad conjunta de los family days muy numerosos.
Con las actividades con drones, cada equipo monta su aparato, lo pilota y compite; se vuela solo en zonas preparadas y cada persona hace varios vuelos. Admiten hasta 80 personas, de modo que en un family day grande se organizan por turnos. Van mejor con niños a partir de cierta edad, y os decimos desde cuál según el grupo.

El photocall con realidad aumentada no necesita turnos: cada familia se fotografía con un personaje que solo existe en la pantalla. Un puesto de impresión 3D cumple la misma función, con la diferencia de que el niño ve salir la pieza y se la queda. Entre los dos se llenan los huecos del programa y cada familia tiene algo para llevarse a casa.
La gymkana para empresas se adapta a equipos de padres e hijos con un recorrido más corto y pruebas al alcance de los niños, en la ciudad o dentro del recinto. Dura entre 1 h 30 min y 2 h, aunque con niños se ajusta, y admite hasta 500 personas. Es la opción cuando queréis que todas las familias hagan lo mismo a la vez; los equipos se forman mezclando departamentos, así que los niños juegan con compañeros de sus padres a los que no conocían.

Para los más pequeños, un taller de pintura o de construcción con piezas grandes, guiado por un monitor. Para los adultos, mientras los niños están en su zona, conviene un rato propio para que el evento no parezca una guardería con catering. Puede ser el taller de perfumes con IA, hasta 80 personas, del que cada adulto sale con un frasco de la fragancia diseñada en su equipo, o un concurso corto con presentador.
Para un family day de media jornada con unas 150 personas, el programa suele quedar así.
| Hora | Familias con niños pequeños | Niños mayores | Adultos |
|---|---|---|---|
| 10:30 | Llegada, acreditación y photocall con RA abierto toda la mañana | ||
| 11:00 | Zona de juego guiado con monitores | Taller de robots por equipos | Bienvenida de cinco minutos y café |
| 11:45 | Lego en familia (actividad conjunta, por mesas) | ||
| 12:45 | Pausa con fruta y agua; impresión 3D abierta | ||
| 13:00 | Pintura y cuentos | Drones por turnos | Taller de perfumes con IA |
| 14:00 | Comida tipo bufé y foto de grupo |
Los horarios se ajustan al número final de niños y al espacio. Nuestro equipo monta antes de que llegue la primera familia; cuánto margen hace falta depende de los talleres elegidos y os lo decimos con la propuesta.

El fallo más caro es calcular la comida y los monitores con la lista de la plantilla en vez de con la lista de confirmaciones. Otro muy frecuente es dejar a los niños pequeños sin zona propia; entonces los padres pasan la mañana persiguiéndolos y no hablan con nadie. Ponedles un espacio blando, con sombra y a la vista de las mesas, y los padres podrán sentarse a comer.
También falla a menudo el sonido. En un jardín con 150 personas, el discurso de bienvenida no se oye sin megafonía, y un presentador sin micro se queda sin voz a la media hora. Preguntad al espacio si hay equipo de sonido y, si no lo hay, decídnoslo al pedir la propuesta. Revisad también los enchufes, porque los talleres de robots y la impresión 3D necesitan corriente cerca de las mesas y en una finca no siempre la hay.
Cerrad el evento con algo visible, por ejemplo la carrera de los robots o la foto de grupo, y avisad de la hora desde la convocatoria.
Acuilae organiza eventos de empresa desde 2004, más de 1.250 eventos para más de 550 empresas, IKEA, Sanitas, Kellogg’s, Coca-Cola y Mahou entre ellas, y los family days son los que más cosas distintas exigen a la vez. Cuando hay familias ponemos los monitores especializados, el material de cada taller y la persona que coordina el programa, en Madrid o en cualquier otra ciudad de España.
Con la fecha, el espacio y cuántos niños de cada edad calculáis que vendrán, en menos de 24 horas tenéis la propuesta a medida: zonas, talleres y horario.
De 19 a 59 € por persona, que es la horquilla orientativa de Acuilae; la cifra cerrada depende de cuántas familias vengan, del lugar y de la fecha. Comida y alquiler del espacio van aparte.
Un sábado por la mañana o una tarde de viernes, fuera de puentes y de vacaciones escolares. Mayo, junio y septiembre son los meses que más se piden, por el tiempo.
Sí. Son monitores especializados en público infantil; se reparten por zonas según las edades y, cuando entra la primera familia, cada zona ya está montada.
Sirven si tienen una planta diáfana o un salón que admita las zonas infantiles y, a ser posible, un exterior cerrado. Robots, Lego e impresión 3D no piden más que una sala con mesas y enchufes.
Con semanas de margen, porque hay que confirmar asistentes, firmar los permisos de imagen y cerrar el espacio. Si apuntáis a un sábado de primavera, el espacio es lo primero que conviene reservar.
Depende del espacio y de las actividades: el Lego en familia llega hasta 500 personas y el taller de robots, hasta 300; las de menos aforo, como los drones, se organizan por turnos.
Mandadnos la lista de confirmaciones, aunque esté a medias, y os devolvemos el programa completo: zonas, monitores y actividades que caben en el espacio. Si el family day va unido a la Navidad, en nuestra guía de actividades de team building en Navidad hay formatos que también funcionan con familias. En la de regalos originales para empresas hay ideas para que cada familia se lleve algo.

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